Ripple, buen título original, arrastrado al español con un ridículo Interconectados va perdiendo carácter a lo largo de los 8 capítulos, acabando por caer en el confortable ‘buenismo’ de la moral judío-cristiana, según la cual todo el mundo es bueno y no hay mal que por bien no venga. Triste decadencia edulcorada, rozando el coma diabético, de una serie que, al menos en los dos primeros episodios, prometía algo distinto. En conclusión, una lástima.

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