
Aprovechando el éxito relativo de su corto de 2021, del mismo nombre y con la misma protagonista –su hermana Miriam– y muy probablemente con financiaciones externas, de acceso bastante fácil. ¿Quién o cuál entidad pública se atrevería a decir ‘no’ a contribuir en un proyecto ejemplar, no solo políticamente correcto, sino digno de ser firmado por madre Teresa de Calcuta?
Así, a lo largo de los años vemos prosperar proyectos de personas con discapacidad intelectual, Campeones (Javier Fesser, 2018), Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), I am Sam (Jessie Nelson, 2001), Rain Man (Barry Levinson, 1998); discapacidad física, My left foot (Jim Sheridan, 1989), Intouchables (Olivier Nakache y Éric Toledano, 2022); ceguera, Dancer in the dark (Lars von Trier, 2000), Scent of a Woman (Martin Brest, 1992) –libremente inspirada en la película de Dino Risi Perfume de mujer (1974)…
Se han hecho películas de todo el abanico de discapacidades, deformaciones, singularidades, con éxitos variables. Sin olvidar remakes, como el reciente Champions (Bob Farrelly, 2023) –remake de Campeones. Más que remakes, a veces se hacen copias descaradas (aunque autorizadas) del original, como CODA (Sean Heder, 2021), copia de La famille Bélier (Éric Lartigau, 1914), bastante más lograda que su copia.
Volviendo a Sorda : hay una falta de química entre la protagonista y su marido que se nota en varias ocasiones. A pesar de ser una película de una duración más que razonable (99′), a ratos es repetitiva y prolija, quizás porque Eva Libertad, la directora, buscaba reconocimientos en una categoría menos ‘maldita’ que la de los cortos, donde ya había llamado la atención con un corto con el mismo título, el mismo argumento y la misma protagonista (Sorda, 2021, 18′). Posiblemente, una de esas películas que podríamos definir como inútil.

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