
Me llaman la atención afirmaciones del tipo «no es el típico cuento de hadas». Porque lo es y, sobretodo, es la filmación de una realidad distorsionada y teñida de rosa del mundo de la prostitución. Sin ser un experto, dudo de que las trabajadoras sexuales puedan permitirse alternar sesiones de lap dance para un cliente con agradables descansos de charla con colegas, fumando un cigarrillo. A pesar de mi desconocimiento, ojalá la vida de una sex worker fuera tan envidiable.
Entonces, otra vez caemos en que las películas, de las que Anora es un ejemplo, nos enseñan la realidad que la mayoría del público quiere ver. Y me perecería muy bien, si quien opina se abstuviera de de añadir la coletilla de que «no es el típico cuento de hadas».
Superado este escollo, y hablar por fin de Anora, hay que decir que la película es entretenida y tiene ritmo. Los actores y las actrices, así como el decorado (Coney Island, Brighton Beach,…), la fotografía, el montaje y el etalonaje, todo es correcto y contribuyen a que la película transcurra de forma agradable.
¿Mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor actor secundario, mejor guión original? Yo no diría lo mismo, pero se sabe que los Oscars© premian lo que los académicos y las académicas consideran bueno para el público y ‘apto’ para todos los públicos. Finalmente, se llevó 5 Oscars.

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